A Brasil con mochila

24 11 2007

El sol y las temperaturas cada vez más altas, son señales de un verano que se aproxima a pasos agigantados. Con esto nacen las ganas de cambiar de aire y salir con amigos fuera del país, en busca de una aventura con nuevos horizontes.

En esta oportunidad el recorrido será Brasil, un país que cautiva por sus paradisíacas playas, hermosos paisajes, clima tropical y sobre todo diversión a destajo, que en conjunto con el ambiente cálido de los propios habitantes, convierte el viaje en una experiencia inolvidable.

salvadorEl inicio de este viaje es Salvador de Bahía, la más africana de las ciudades brasileñas, ya que aún conserva el espíritu de ese continente que se arraigó con los esclavos, el que queda manifiesto no sólo en la cultura sino que en las ropas de las bahianas, en el folclor, en la danza, en la comida y hasta en el color de la piel.

El Centro Histórico de Salvador llamado Pelourinho es el mayor conjunto arquitectónico de estilo colonial barroco de Latinoamérica de los siglos XVI y XVII, es un lugar dedicado a la cultura y que es considerado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Aquí se mezcla la percusión, la capoeira, el fogó y el candomblé, que permite descubrir todo Brasil.

Por supuesto toda esta cautivante cultura se entrelaza con sus espectaculares playas, las que pueden ser de aguas tranquilas o bravas, especialmente para los surfistas. Entre las más famosas están Itapoan, Ondina, Praia da Barra y Piatã, por nombrar sólo algunas.

Además en febrero Salvador celebra uno de los carnavales más importantes del mundo, donde toda la ciudad se convierte en una gran fiesta en la que se reúnen más de dos millones de personas a bailar al ritmo de la samba, mientras pasan los carros alegóricos llenos de música y de coloridos.

morro Después de recorrer la ciudad de Salvador, es Morro de Sao Paulo, uno de los lugares más asertivo y recomendado para quienes gozan de las fiestas al aire libre, los tragos tropicales y la diversión día y noche. Para llegar ahí existen dos opciones, la primera es tomar un catamarán directo que atraviesa el mar durante cuatro horas, y la segunda y más optima para los mochileros con poco dinero, es tomar una lancha hasta la isla de Itaparica, luego recorrer en un bus y finalmente irse en otro barco. Incluso quedarse unas noches ahí es muy reconfortante, ya que tiene lindas playas y un ambiente más tranquilo en las noches, donde se junta gente de todos lados a cantar alrededor de una fogata.

Morro pertenece a la Isla Tinharé y es uno de los destinos favoritos de los turistas de todas partes del mundo, ya que es un lugar pintoresco, lleno de posadas y restoranes, además posee una hermosa vegetación tropical y tiene la tranquilidad de estar ajeno a los autos y las calles pavimentadas. Lo que sí hay son “taxis”, pero no con motores, se trata de carretillas que cumplen una función similar, porque son utilizadas para transportar las maletas de los turistas, por un valor cercano a los mil pesos chilenos (5 reales)

Morro de Sao Paulo posee cinco playas, además está rodeado de un gran cerro, donde se ubica un faro que corona el pequeño montículo que da nombre al pueblo. Desde esas alturas las personas se pueden deslizar a través de una tirolesa hacia la primera playa, cayendo precisamente al mar, esto tiene un valor aproximado de cuatro mil pesos, y aunque es una experiencia que sólo dura segundos, vale la pena hacerlo.

Luego está la segunda playa, que es lejos la más entretenida y donde se pueden encontrar posadas que tienen precios bastantes más elevados que las del pueblo, aunque si se van un poco más atrás hay un sector con casas pequeñas pero muy acogedoras y a un precio mucho menor.

Cuando el sol se esconde la segunda playa se transforma, los bares encienden con fuerza la música y decenas de coloridos puestos llenos de frutas y tragos tropicales se apoderan del lugar. Donde se vive un ambiente de pura diversión en el que sociabilizan todas las personas sin importar su procedencia, sino las ganas de pasarlo bien.

La tercera playa es para realizar tours por el día y hay uno que se los recomiendo. Primero se aleja de la orilla hasta llegar a una parte del mar donde se detienen para bucear y poder ver hermosos corales y peces de distintos tipos y coloridos; luego se va a otro lado de la isla para darse un baño de barro de arcilla que se saca de forma natural desde un cerro que está al lado del mar y que es el único lugar donde se encuentra esta maravilla que es ideal para el cuidado de la piel. Después de eso, se cruza en la misma lancha a una islita que se encuentra al frente y que es de arena virgen, totalmente blanca, llena de palmeras y arbustos, donde no existe la civilización. El paseo continúa hacia su última detención que es un banco de arena, ubicado en la mitad del mar donde uno puede caminar, lo que da la sensación de estar parado sobre el agua. Esto dura todo el día y cuesta 15 reales.

Otra opción es ir a la cuarta playa donde arriendan kayak para quienes prefieren guiar su propio tour por las pacíficas aguas y por un precio mucho menor.

Por último está la quinta playa que es sin duda la más espectacular, ya que es aún más tranquila y cristalina que las anteriores, aquí pueden alimentar a los peces con pan y disfrutar de sus variadas formas y tonalidades, mientras se pasean por los alrededores del cuerpo.

Sin duda, en Morro se puede encontrar todo lo que se busca, desde ocio y diversión, hasta tranquilidad y descanso, es por eso que lo considero uno de los mejores lugares y destinos dentro de Brasil, al que no pueden dejar de ir.


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